Modernización tecnológica en cooperativas financieras: cómo avanzar sin elevar el riesgo operativo ni el riesgo regulatorio

En las cooperativas financieras y cajas de ahorro, la tecnología dejó de ser un tema exclusivo del área de sistemas. Hoy es un asunto de gobierno corporativo, continuidad operativa, confianza del socio, y de manera creciente, de cumplimiento regulatorio y gestión integral de riesgos.

El desafío no es únicamente digitalizar procesos. El reto real es modernizar con orden: migrar de una operación basada en prácticas heredadas hacia una arquitectura tecnológica que soporte crecimiento, nuevos canales, mejores controles y resiliencia ante incidentes. En nuestra experiencia acompañando instituciones financieras de distintos tamaños, uno de los errores más frecuentes es avanzar por presión comercial —apps, nuevos canales o integraciones— sin fortalecer al mismo tiempo los cimientos: datos, controles, seguridad y continuidad operativa.

Este artículo propone un marco práctico, con enfoque institucional, para que Direcciones Generales y Consejos de Administración tomen decisiones tecnológicas con criterio de riesgo, costo total y sostenibilidad.

1. Modernizar lo visible sin blindar lo crítico: un riesgo subestimado

Muchas iniciativas de modernización comienzan con lo visible: portales, aplicaciones móviles, automatización de originación o atención digital. Esto es comprensible, pero si no se acompaña de controles estructurales, se genera un desequilibrio operativo:

  • Mayor exposición tecnológica con controles inmaduros.

  • Incremento en la velocidad comercial con datos inconsistentes o conciliaciones manuales.

  • Dependencia creciente de proveedores sin claridad contractual ni planes de contingencia.

A nivel internacional, la regulación y las mejores prácticas han comenzado a poner el foco en la resiliencia operativa digital. Un ejemplo relevante es el marco europeo conocido como Digital Operational Resilience Act (DORA), aplicable desde enero de 2025, que enfatiza la gestión de riesgos tecnológicos, la respuesta a incidentes, las pruebas de resiliencia y el control de terceros. Aunque este marco no aplica directamente a cooperativas en México, sí marca una tendencia clara: la operación digital debe ser demostrablemente resistente.

2. Cinco frentes que el Consejo debe gobernar, aunque no los opere

a) Gobierno de TI y decisiones de inversión

La modernización requiere reglas claras. No se trata de aprobar proyectos de forma aislada, sino de contar con una visión integral del portafolio tecnológico. Es recomendable que el Consejo —o un comité especializado— revise periódicamente:

  • Prioridades de inversión tecnológica.

  • Dependencias críticas de proveedores.

  • Incidentes relevantes y vulnerabilidades.

  • Estado de planes de continuidad operativa.

b) Ciberseguridad como gestión de riesgo

La ciberseguridad no es una compra de herramientas, sino un proceso continuo. Marcos internacionales como el NIST Cybersecurity Framework o ISO/IEC 27001 coinciden en un punto central: la seguridad debe integrarse a la gobernanza, con responsabilidades claras, métricas y evidencia verificable.

En términos prácticos, la institución debería poder responder con claridad:

  1. ¿Cuál es nuestro nivel actual de riesgo cibernético?

  2. ¿Qué controles específicos lo reducen y cómo se monitorean?

c) Continuidad operativa y recuperación ante desastres

En una operación financiera digital, el mayor impacto de un incidente no suele ser el evento en sí, sino el tiempo fuera de operación, la recuperación de información y la afectación a la confianza de los socios.

Buenas prácticas mínimas incluyen:

  • Objetivos de recuperación definidos para sistemas críticos.

  • Respaldos periódicos y probados.

  • Simulacros de continuidad al menos una vez al año.

d) Gestión y calidad de datos

Sin datos confiables, la modernización pierde sentido. Antes de avanzar hacia analítica avanzada o automatización compleja, es indispensable asegurar:

  • Identificación de datos críticos.

  • Responsables claros por la calidad de la información.

  • Reglas de conciliación y trazabilidad.

e) Riesgo de terceros y proveedores tecnológicos

Gran parte del riesgo tecnológico actual reside fuera de la institución. Proveedores de core bancario, nube, integraciones o servicios especializados deben gestionarse con disciplina contractual y operativa:

  • Acuerdos de nivel de servicio claros.

  • Protocolos de notificación de incidentes.

  • Derechos de auditoría.

  • Planes de salida ante fallas o cambios relevantes.

3. Una ruta realista de corto plazo para ordenar la agenda tecnológica

Sin necesidad de “revolucionar” la operación, una institución puede avanzar de forma ordenada:

Primer mes:

  • Diagnóstico ejecutivo de sistemas críticos y proveedores.

  • Identificación de riesgos prioritarios.

Segundo mes:

  • Definición de prioridades y métricas clave.

  • Alineación de presupuesto con riesgos y objetivos.

Tercer mes:

  • Implementación de controles básicos prioritarios.

  • Revisión contractual con proveedores críticos.

  • Simulacro inicial de continuidad operativa.

4. Conclusión

La modernización tecnológica es una palanca de eficiencia e inclusión financiera, pero también una responsabilidad institucional. En cooperativas financieras, la confianza se construye durante años y puede erosionarse rápidamente ante una falla operativa o un incidente mal gestionado.

Modernizar con criterio de riesgo, gobierno y resiliencia permite crecer sin comprometer la estabilidad ni la reputación de la institución.

Si tu cooperativa está evaluando nuevos canales, cambios de core, migraciones a la nube o integraciones tecnológicas, una revisión estructurada previa puede marcar la diferencia. En SG Asesoría de Negocios acompañamos a instituciones financieras en diagnósticos ejecutivos de madurez tecnológica y riesgo operativo, con enfoque práctico y alineado al Consejo y la Dirección.

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